Herramientas nuevas.
Personas preparadas.

Enseñamos a utilizar la IA con sentido práctico: formular una tarea, proteger los datos, comprobar una respuesta y reconocer cuándo hace falta criterio humano.

Aprender con las tareas del equipo

Antes de diseñar el programa analizamos perfiles, experiencia, herramientas autorizadas y situaciones habituales. Las prácticas utilizan información ficticia, pública o debidamente autorizada. El objetivo es trasladar lo aprendido al puesto con reglas claras.

Alfabetización adaptada al contexto

El artículo 4 del AI Act exige a los proveedores y responsables del despliegue de sistemas de IA que adopten medidas para apoyar la alfabetización en IA de su personal y de quienes utilizan esos sistemas en su nombre. Las medidas deben tener en cuenta sus conocimientos y el contexto de uso. La formación es una forma de abordarlo; la norma no exige un curso único, un número universal de horas ni un certificado oficial obligatorio.

Evidencias de aprendizaje útiles

El programa puede incorporar diagnóstico inicial, registro de participación, ejercicios, evaluación y recomendaciones de seguimiento. Un justificante de realización refleja la actividad cursada; no certifica por sí mismo el cumplimiento normativo de la empresa. Acordamos los materiales y evidencias incluidos en cada propuesta.

Un alcance para cada necesidad.

Sesiones prácticas sobre tareas concretas.

Programas estructurados con evaluación.

Competencias adaptadas a cada función.

Del diagnóstico
a la acción.

Un proceso claro para saber qué vamos a revisar, qué recibirás y cómo avanzar.

01

Detectar necesidades

Relacionamos roles, conocimientos previos, herramientas y riesgos.

02

Practicar con guía

Resolvemos tareas del puesto y hacemos visibles errores y límites.

03

Comprobar lo aprendido

Utilizamos ejercicios y criterios de evaluación acordados.

04

Aplicar y reforzar

Entregamos pautas de uso y propuestas para mantener los conocimientos.